| dc.description | Una de las capacidades más fascinantes de la cognición humana es la de proyectarse hacia futuros posibles. Esta capacidad se encuentra sustentada en múltiples mecanismos como la simulación, la imaginación y la memoria prospectiva. Es a través de ellos que individuos y colectivos construyen imágenes de lo que podría ser. O como lo llama Polak (1973), “imágenes del futuro”. Contrario a lo que se podría pensar, estas representaciones no son meros ejercicios especulativos, dado que configuran decisiones, orientan acciones y estructuran cómo nos relacionamos con la incertidumbre. Como bien dice Baumeister (2016) señalando que el futuro es una construcción cultural y social real. Donde, por ejemplo, conceptos como "el próximo lunes", "una elección el próximo año" o "una hipoteca a 30 años" no son hechos físicos, sino acuerdos colectivos que estructuran nuestra realidad y permiten la cooperación a gran escala. En este sentido, esta investigación se enmarca en la intersección entre los estudios de futuros, y las ciencias cognitivas, usando como puente la antropología anticipatoria, que estudia cómo los futuros culturales, es decir, los imaginarios colectivos sobre lo que podría o debería acontecer, se construyen y significan en contextos sociales específicos siendo un reflejo de las cogniciones de sus actores. | |